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jueves, 17 de septiembre de 2015

MARIA GREVER

ASI, ALMA MIA, JURAME que CUANDO VUELVA A TU LADO tendrás LA CASITA llena de flores para mí.  AMOR, AMOR, YO CANTO PARA TI, pero siento que YA NO ME 
QUIERES pareciera que esto es una DESPEDIDA, pero, POR SI NO TE VUELVO A VER, NO NIEGUES QUE ME QUISISTE. 

Nunca me preguntes ¿QUIEN ERES TU? mejor DAME TU AMOR, UN BESO o UNA ROSA y VOLVERE.

Ahora calla y BESAME, VIDA MIA

María Grever

 María Joaquina de la Portilla Torres, (Maria Grever), nace el 16 de agosto de 1884 en Guanajuato, Mexico, fallece el 15 de diciembre de 1951 en la ciudad de New York,  hija del sevillano Francisco de la Portilla y de su esposa la mexicana Julia Torres, Estudió en el Colegio del Sagrado Corazón. Desde niña recibió educación musical. Con sólo cuatro años hizo su primera composición, un villancico navideño con versos escritos por ella misma.

A los seis años de edad marchó a Sevilla (España), lugar de donde era originario su padre. Luego, viajó a París donde recibe clases de los músicos Claude Debussy y Franz Lenhard, quien le sugirió que no se sujetara a la técnica musical y conservara su espontaneidad. De regreso a México ingresó en la escuela de canto de su tía “Cuca” Torres.
En 1916, María se estableció en Nueva York, donde conoce al que sería su esposo León A. Grever y de quien adquirió el apellido con el que se inmortalizó.

Su primer gran éxito se produjo en 1926 con “Júrame”, canción interpretada por José Mojica cuando ella aún no era demasiado conocida. Por esos años el bolero comenzaba a convertirse en la música más popular del momento. Júrame, que aunque pase mucho tiempo pensarás en el momento en que yo te conocí. Júrame, que no hay nada más profundo, ni más grande en este mundo que el cariño que te di. Bésame, con un beso enamorado como nadie me ha besado desde el día en que nací. Quiéreme, quiéreme hasta la locura y así sabrás la amargura que estoy sufriendo por ti.
Desde entonces, María Grever alcanzó un éxito tras otro con obras como “Cuando vuelva a tu lado”, “Muñequita linda”, “Alma mía”, “Yo canto para ti”, “Amor, Amor”, “Por qué”, “Atardecer en España“, "Quién eres tú”, “Una rosa, un beso”, “Dame tu amor”, “Volveré”, “Tú, tú y tú”, “Bésame” y “Vida mía”.

Durante el encuentro del compositor mexicano Agustín Lara con María Grever tuvo lugar una anécdota bastante curiosa que me gustaría reproducir. Así, en una ocasión en que María viajó a México, Emilio Ascárraga (uno de los hombres más poderosos del país) pidió a Agustín Lara que fuera a recibirla y le hiciera una visita de cortesía. Ella citó a Lara en su habitación del Hotel Regis. Hablaron distendidamente durante varias horas. Le comentó al joven compositor lo duro que era llegar al triunfo... Por último, le obsequió una botella de Oporto, se despidieron y ordenó a su chofer que llevara al veracruzano de regreso a su domicilio. Cuando Agustín Lara ya estaba en su casa, encontró un papel que María Grever le había depositado en sus cosas sin que éste se diese cuenta y que decía: “De todas las canciones mexicanas que llegaron a Nueva York, inconscientemente elegí sólo cinco de entre ochenta de ellas y fue una sorpresa ver que eran todas del mismo autor: Agustín Lara. Es mi convicción que tienes un gran porvenir, pues tu inspiración es purísima y espontánea. No tardarás mucho en ser una gloria nacional”.
Pero no sólo en la canción popular fue grande, pues musicalizó varias películas para la Paramount Pictures así como, posteriormente, para la 20th Century Fox, compuso operetas e incluso llegó a dirigir orquestas.

María Grever afirmaba: “tuve que dejar mi país y ahora, en Nueva York, estoy interesada en el jazz, en la música moderna pero, sobre todo, en la música mexicana que deseo presentarla a los estadounidenses. No creo que sepan mucho de ella. Valdría la pena darla a conocer. Existe una riqueza en la cultura de la canción en México (su origen hispano e indígena y la mezcla de ambos). Melodía y ritmo convergen ahí. Es mi deseo y ambición presentar las melodías y ritmos nativos en perspectiva real, pero con la flexibilidad necesaria para hacer una llamada al oído universal”.

La investigadora Nayeli Nesme sostiene que María Grever era un centro de atención artística. Cultivó la amistad de Agustín Lara y Pedro Vargas, así como también con Julián Carrillo y Enrico Caruso, pues quién iba a interpretar a Grever con un gusto belcantista sin ellos. Fue realmente la primera mujer mexicana que trascendió a escala internacional.
Tras su estancia en Nueva York, en 1949 regresó a su país natal donde le fueron otorgadas las Llaves de la Ciudad de México (distinción honorífica), la Medalla al Mérito Cívico y la Medalla del Corazón de México. Luego, trabajó como presentadora en la cadena de televisión XEW, contó su vida en la radio y escribió un libro autobiográfico.
De María Grever se ha señalado su estilo romántico y elegante. Formó parte, junto a la cubana María Teresa Vera (autora de “Veinte años”) y a su compatriota Consuelo Velásquez, de la pléyade de mujeres compositoras que destacaron sobremanera en el mundo del bolero.

Según el maestro Núñez Palacio (compositor orquestal), “María Grever no sólo capturó el alma de la gente, sino que logró ensamblar perfectamente entre sí letras y músicas. Hoy día muchos compositores llaman a otro autor para que le escriban las letras. Ella era una persona formada musicalmente y culta que nunca olvidó la música de México”.
El 15 de diciembre de 1951 María Grever fallece en la ciudad de Nueva York; sin embargo, aún sigue presente en toda la música latinoamericana, así como en la vida de quienes hoy cantamos sus canciones.

En 1953, Tito Davison realizó la película cinematográfica Cuando me vaya, melodrama sobre la vida y obra de María Grever protagonizada por la gran Libertad Lamarque.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

SIMON DIAZ

Este CABALLO VIEJO anda medio loco, en la boca un CLAVELITO COLORADO  detrás de la LAURA parece que ese ROMANCE EN LA LEJANIA y el AMOR ENGUAYABAO lo tienen como EL LOCO JUAN CARABINA. 

Se pasa todo el día descansado debajo del ARBOLITO SABANERO proclamandoTODO ESTE CAMPO ES MIO pero tan pronto MERCEDES la CAMPESINA se entere al PASAJE DEL OLVIDO lo va a enviar, si allí mismito en VENEZUELA.

Simon Díaz   

Simón Narciso Díaz Márquez, nace en 8 de agosto de 1928 en Barbacoas, Estado de Aragua, fallece el 19 de febrero de 2014 en Caracas, Venezuela.
El más célebre músico, compositor e intérprete del género popular venezolano. Conocido mayormente por el rescate de la Tonada Llanera. Su padre fue el maestro Juan y su madre Doña María, tuvieron 8 hijos y Simón vivió desde pequeño inmerso en la música donde su padre le enseñó lo básico y en la vida típica del campo. Comenzó su carrera improvisando coplas y tonadas que escuchaba de los artistas locales. Su padre tocaba el cornetín en la banda del pueblo, y lo animó a aprender a tocar el cuatro y a componer y cantar boleros. A los 12 años murió su padre y le tocó ayudar a la familia. En aquel entonces dedicó buena parte de su tiempo a vender dulces, empanadas y otras comidas preparadas por su mamá para sostener a sus siete hermanos.
Cuando tenía 20 años viajó a Caracas y se inscribió en la Escuela Superior de Música. Allí estudió por seis años bajo la dirección de Vicente Emilio Sojo. Convencido de que la tonada del llano venezolano es un aire musical de características únicas, se dedicó enteramente a difundirla, estudiarla y componerla hasta constituirla en un auténtico género musical
Su pasión por el canto y la actuación lo lleva al teatro, el cine y la televisión, todos diseñados para promover la música venezolana, uno de los cuales lo dedicó a la enseñanza de la cultura popular sólo para niños. Este programa estuvo 10 años en el aire, y de esta experiencia Simón Díaz pasó a llamarse "Tío Simón", nombre con el que se le conoce cariñosamente. Díaz grabó su primer álbum como cantante y compositor en 1963 y desde entonces ha grabado muchos otros, en su récord discográfico cuenta con más de 70 producciones musicales. Mantuvo la conducción de un programa diario para la radio por espacio de 25 años, también dedicado al folklore y la música venezolana.
Son innumerables las actuaciones artísticas que ha realizado a lo largo de su carrera, Así mismo, destacados directores y compositores de la música académica han llevado las tonadas de Simón Díaz al lenguaje de la orquesta sinfónica y arreglos corales, sellando de esta manera el carácter universal de este género musical. “Caballo Viejo” es una de las canciones venezolanas más famosas en el mundo entero, tiene 350 versiones, ha sido traducida a 12 idiomas y ha sido entonada por vocalistas de renombre mundial.

Recibió los premios más importantes que otorga su país en materia musical. Fue distinguido con la más alta condecoración que otorga el estado venezolano, es decir, la "Orden del Libertador en su Orden de Gran Cordón", constituyéndose en el único artista nacional al que se le haya impuesto dicha distinción. Representó a Venezuela en Francia, Inglaterra, España, Polonia, Hungría, Irak, Estados Unidos, México, Panamá, Puerto Rico, Ecuador, Chile, Brasil, Cuba y Colombia.
La cadena de televisión A&E Mundo produjo un documental en su espacio “Biography” dedicado a su vida y que se estrenó en el mes de septiembre de 2004. En el año 2008, se hace acreedor del Grammy Latino a la Trayectoria, esta distinción especial es otorgada a individuos que, durante sus carreras musicales, han realizado importantes aportes tal como lo ha hecho el maestro Simón Díaz.

Complicaciones de salud lo llevaron a retirarse hace unos años de los escenarios, sin embargo, su esposa Betty de Díaz refiere que su pasión por la música sigue vigente en sus recuerdos y con frecuencia se pasea por la casa cantando “La vaca mariposa”. Según Ilán Chester (cantautor venezolano) "El significado de la vida de Simón va más allá de sus canciones… Simón representa a esa Venezuela orgánica y hermosa que, a través del canto, nos recuerda el llano; representa a esa Venezuela sensible y bella… Es el padre cultural de Venezuela"
Murió a los 85 años de edad, en su casa, tras sufrir por varios años alzheimer, enfermedad que deterioró progresivamente la salud del querido “Caballo Viejo”.




viernes, 28 de agosto de 2015

ERNESTO LECUONA

MIENTRAS YO COMIA MAULLABA EL GATO parecía que de mi CAJITA DE MUSICA salía MELANCOLIA para LA MULATA, LA HABANERA que en LA DANZA INTERRUPIDA del PRELUDIO EN LA NOCHE  yo le gritaba ERES TU EL AMOR pero ven acércate para que veas COMO BAILA EL MUÑECO.

GONZALO ¡NO BAILES MAS! que ELLA Y YO, ZENAIDA, bailaremos LA CONGA DE MEDIANOCHE y LA COMPARSA. ¡ECHATE PA’LLA MARIA! Que LOLA ESTA DE FIETA y bailando la DANZA DE LOS ÑAÑIGOS.

Ernesto Lecuona
Ernesto Sixto de la Asunción Lecuona Casado nace en Guanabacoa el 6 de agosto de 1896 y fallece 29 de noviembre de 1963 en Santa Cruz de Tenerife, España,  Compositor y pianista cubano. Excelente pianista, dedicó la mayor parte de su creatividad musical a este instrumento, con obras en las que explotaba, de manera imaginativa y original, los ritmos y las melodías caribeños. Nacido en el seno de una familia de músicos, sus inicios en la composición fueron muy precoces (escribió su primera canción a los once años). Precisamente han sido sus canciones, más que su música instrumental, las que le han valido el reconocimiento de muchos melómanos. De entre su amplia producción en este campo destacan las tituladas AndalucíaMalagueñaSiempre en mi corazónLa comparsaEl crisantemoMariposa y, sobre todo, Siboney, su pieza más recordada. Junto a ellas, merecen citarse también las zarzuelas Rosa la China, María de la O y El cafetal, en las que supo encontrar un estilo propio, independiente de los modelos tradicionales españoles y con ciertos puntos de contacto con la comedia musical estadounidense.
Ernesto Lecuona se dio a conocer como precoz y extraordinario pianista: con sólo diecisiete años se graduó en el Conservatorio Nacional con Medalla de Oro en interpretación. Durante los años siguientes consiguió éxito internacional como intérprete, dando conciertos en La Habana y Nueva York; en esta ciudad comenzó a profundizar en la composición, que se convertiría en su actividad principal. A lo largo de su vida, Lecuona se mantuvo muy activo profesionalmente: actuó en teatros y salas de España, Cuba y Latinoamérica como compositor, pianista y director. Fundó además los grupos Havana Symphony (con Gonzalo Roig), la Lecuona Cuban Boys Band y La Orquesta de La Habana. Durante algunos años, tocó el piano en la discoteca madrileña Long Play, cercana a la Gran Vía. Murió en Santa Cruz de Tenerife, adonde había viajado para conocer la tierra natal de su padre.

Lecuona se dedicó también al cine, componiendo un total de once bandas sonoras para estudios cinematográficos de Hollywood, España y Latinoamérica. En 1942 fue nominado para un Premio de la Academia por la música de la película Always in my heart, una producción de la Warner Brothers. Otra banda sonora para Hollywood fue la de All This and Glamour Too (1938), en la que se interpretan los temas Siboney yWhenYou're in Love. Para la película Under Cuban Skies creó los temas Free Soul(1931), Susana Lenox (1931), Pearl Harbor (se desconoce el año de composición) yThe Cross and the Sword (también de fecha desconocida). Películas realizadas fuera de los Estados Unidos para las que el compositor hizo la banda sonora son María de La O (México), Adiós Buenos Aries (Argentina) y La Última (Cuba).
Pero su popularidad procede sobre todo de su talento melódico: llegó a componer un total de 406 magníficas canciones, muchas de las cuales se convirtieron en grandes temas que serían adaptados con arreglos diversos a lo largo de los años, con varias combinaciones vocales e instrumentales, realizadas tanto por Lecuona como por muchos otros músicos. Escribió también operetas, ballet, zarzuelas, revistas y ópera. Son especialmente recordadas por su calidad las zarzuelas ya citadas (María de la OEl cafetal y Rosa la china). Su obra más ambiciosa fue la ópera El Sombrero de Yarey, en la que estuvo trabajando durante varios años y que no llegó a representarse; gran parte de las partituras se perdieron.
Lecuona compuso también más de 176 piezas para piano solo, entre las que se cuentan las seis piezas que componen la Suite AndalucíaCórdobaAndaluza, AlhambraGitaneríasGuadalquivir y Malagueña. Otras obras conocidas son Ante El EscorialZambra gitanaAragonesaGranadaSan Francisco el GrandeAragón y La habanera. De sus 37 obras para orquesta (que incluyen tres para piano y orquesta) la más famosa es Rapsodia Negra, una fantasía basada en temas de su zarzuela El cafetal. Lecuona raramente orquestaba sus obras, dejando esta labor para amigos y colegas. Muchas de sus piezas para orquesta, como la Rapsodia Negra, son popurrís basados en temas de otras composiciones suyas. A menudo utilizaba el término mosaico para describir su obra.


miércoles, 26 de agosto de 2015

RENÉ MARQUÉS

OTRO DIA NUESTRO, EN UNA CUIDAD LLAMADA SAN JUAN, LA MIRADA, INMERSO EN EL SILENCIO observando LA CARRETA. 

LA MUERTE NO ENTRARA EN LE PALACIO porque ese es  UN NIÑO AZUL PARA ESA SOMBRA de LOS SOLES TRUNCOS que ya está entrando a LA VISPERA DEL HOMBRE.

René Marqués

René Marqués García; nace el 4 de octubre de 1919 en Arecibo, Puerto Rico, fallece en 22 de marzo de 1979 en San Juan.  Escritor puertorriqueño, autor de una obra literaria caracterizada por la crítica a las oligarquías de la isla y la reivindicación de la identidad cultural y política del país frente al colonialismo estadounidense. Dicha problemática aparece claramente en su novela La víspera del hombre (1959) y se refleja en cuentos como Otro día nuestro (1955) o En una ciudad llamada San Juan (1960). Fue también autor de obras teatrales de gran fuerza simbólica, entre las que destacan El sol y los MacDonald (1950), Un niño azul para esa sombra (1960) y La casa sin reloj (1961).
René Marqués permaneció en su ciudad natal en los primeros años de su vida, en la casa de sus abuelos, donde una tía suya, Trina Padilla de Sanz, imbuyó en él un valor supremo: el amor a la libertad. Aparte de poeta, escritora y pianista, Trina era una ferviente defensora de la independencia de Puerto Rico y de los derechos de la mujer. En su casa departían los hombres y mujeres más ilustres de Puerto Rico. Dentro de ese trasfondo familiar de gran intelectualidad y efervescencia política se nutrió Marqués en su camino hacia la superación y la madurez.

Marqués se graduó de agrónomo en el Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas de Mayagüez en 1942. Estudió literatura en 1946 en la Universidad de Madrid, desde donde remitía artículos al periódico El Mundo. Al regresar a Puerto Rico en 1947, se trasladó a Arecibo y continuó con sus colaboraciones periodísticas, labor por la que mereció un premio de periodismo concedido por el Instituto de Literatura Puertorriqueña. En la Universidad de Columbia y en el Taller Dramático de Piscator estudió dramaturgia tras ser becado por la Fundación Rockefeller. Durante la década de 1950 trabajó en la División de Educación de la Comunidad, de la cual llegó dirigir la sección editorial, que produjo los famosos Libros para el pueblo.
Dejando a un lado algunos poemas de adolescencia, que el propio autor rechazó, lo mejor de su obra son sus cuentos y sus piezas teatrales. Su interés por el teatro se manifestó desde su juventud. En 1948 publicó el drama El hombre y sus sueños en la revista Asomante; en 1953 se consagró con La carreta, un drama en tres actos que fue llevado a escena en Nueva York en 1953 y en Puerto Rico en 1954. Los cuentos constituyen el otro aspecto destacado de la creación literaria de René Marqués. En su libro Literatura puertorriqueña: su proceso en el tiempo, Josefina Rivera de Álvarez sitúa a Marqués "en el número de los mejores narradores de la literatura puertorriqueña de todos los tiempos".
Se inició como cuentista en 1942, cuando publicó algunos relatos en la revista Alma Latina. El Ateneo Puertorriqueño premió su cuento "El miedo" en 1950. La mayoría de sus cuentos se publicaron en colecciones: Los casos de Ignacio y Santiago (1953), Cinco cuentos de miedo (1954), Otro día nuestro (1955), Cuatro cuentos de mujeres (1959), En una ciudad llamada San Juan (1960). Publicó además las novelas La víspera del hombre (1959), con cierta carga autobiográfica, y La mirada (1975). En el ensayo El puertorriqueño dócil (1960), se ocupó de los rasgos que para el autor definen la personalidad del puertorriqueño.
Josefina Rivera señaló sobre René Marqués que "Su refinada conciencia de escritor hinca raíces a la par en el meollo de la carne espiritual puertorriqueña (haciéndose eco de una vitalísima inquietud ante la incertidumbre del destino político y cultural isleño) y en las corrientes de anchura universal que han renovado en Europa y América el contenido y forma de la expresión literaria del presente". De ahí que su producción sentase precedentes que otros habrían de imitar. Su creación literaria no fue una obra de complacencia, sino de retos y tentaciones, llena de ansias de libertad y de independencia para su patria.


miércoles, 5 de agosto de 2015

RAPHY LEAVITT

PAYASO, TE EQUIVOCASTE es MENTIRA, no podemos creer que MI BARRIO se encuentre llorando pero siempre hay una PRIMERA VEZ.  Hoy nuestra DUEÑA Y SEÑORA tiene el corazón HERIDO es un LAMENTO JIBARO  y TORMENTO saber que EL BUEN PASTOR haya llamado a su lado a este CORAZON DE NIÑO.  Hoy estará sentado bajo LA SOMBRA DE UN FLAMBOYAN tomándose un CAFÉ COLAO junto su SOLDADO y cuidando que su CUNA BLANCA siga brillando porque él sabe que hay COSITAS QUE NO SE OLVIDAN.


 Raphy Leavitt

Rafael Ángel Leavitt Rey Nacido el 17 de septiembre de 1948 en Puerta de Tierra, barrio de San Juan, Puerto Rico, falleció el 5 de agosto de 2015 en la ciudad de Miami, Florida. De familia de clase media, Raphy quedó huérfano de madre cuando apenas contaba con tres años de edad. Una década más tarde, en plena pre adolescencia, el sentido de pérdida lo volvió a impactar al morir su progenitor.
Recibió su educación elemental, intermedia y secundaria en el colegio San Agustín, localizado en el mismo barrio donde nació. Al graduarse de la Escuela Superior recibió el honor de "Excelencia General". Ingresó en la Universidad de Puerto Rico con matrícula de honor, donde estudió Administración Comercial, especializándose en Administración de Negocios y Contabilidad.

Desde muy temprano en su adolescencia, Raphy Leavitt dejó sentir su inquietud por la música popular. Inicialmente estudió acordeón en la Academia de George Kudirka. Posteriormente formó el conjunto musical Los Señoriales y en 1966, fundó La Banda Latina. En esta etapa de su carrera Raphy sólo interpretaba los éxitos de otras orquestas. Pero la informalidad de muchos de los integrantes de ambos grupos llevó al joven músico a buscar una forma más seria de abordar la salsa.
Al llegar a sus años de universitario, comienza a despertar en Raphy el deseo de aportar algo positivo al género afroantillano, el cual era considerado escandaloso y sin sentido. En esta etapa de su vida, Raphy se propuso demostrar que dicha música podía enriquecer a la sociedad con canciones que llevaran un mensaje, sin necesidad de recurrir a la chabacanería.
Cuando en 1971 la salsa dominaba el pentagrama puertorriqueño era un hecho consumado, Raphy Leavitt apareció con una nueva orquesta de jóvenes talentos llamada La Selecta.


Su primera composición se titulo "Payaso", un bolero montuno cuya grabación marcó un triunfo trascendental para la novel orquesta La Selecta. En esta composición Raphy introdujo a la música de la salsa la utilización de soneos (inspiraciones del vocalista) en forma de décimas puertorriqueñas. Con esta selección La Selecta se colocó entre las principales orquestas de Puerto Rico; trascendió en el pentagrama con canciones como "Te equivocaste" y "Lamento rumbero" y recibió los galardones Disco de Oro y 45 de Oro.

En 1972, al cumplir La Selecta su primer aniversario, surgió de la inspiración de Leavitt, su segundo super éxito "Jíbaro soy". Canción que marca el período de la afirmación nacional en la salsa de los 70's, "Jíbaro soy" reafirmó la fuerza de La Selecta y la encumbró nuevamente hacia primeros lugares.
Debido al éxito de esta canción, la orquesta salió en gira artística por el Este de los Estados unidos, sin haber terminado la grabación del disco de larga duración donde aparecía "Jíbaro soy". Desafortunadamente el grupo tuvo un fatal accidente automovilístico en Connecticut en el que perdió la vida el trompetista de la orquesta Luisito Maisonet, mientras el propio Leavitt quedó al borde de la muerte.
Tanto Raphy como otros tres integrantes de la orquesta permanecen hospitalizados por seis largos meses. Pero mientras se recuperaba de las heridas, le surgió la inspiración para uno de los éxitos más impactantes de su trayectoria: "La cuna blanca". Como homenaje póstumo a la memoria de Luisito, esta composición se difundió con fuerza en territorio nacional, así como trascendió en países como Panamá, Venezuela, Colombia y en el mercado latino del los Estados Unidos.

"La cuna blanca" le dio Raphy su segundo Disco de Oro. Pero además le mereció el premio "Compositor del Año" y el "Busto de Oro Rafael Hernández".
En el primer concierto de Nueva York, luego del accidente, recibió la "Placa de Bronce del Madison Square Garden" En su visita a Panamá se le otorgaron los premios Búho de Oro, Grupo Orquestal más popular y Orquesta Internacional más Popular.
Produce en 1976 el cuarto éxito de La Selecta; "El buen pastor", por el cual recibió un 45 de Oro y entró de lleno al mercado de Venezuela.

La Selecta recibió en 1987 el Premio Diplo como Orquesta del Año. Tras 19 años de labor profesional, Raphy Leavitt comenzó en la década del 90, estableciendo su propio sello disquero, identificado como R.L. Récords.

"Café colao", "Soldado", "Amor y paz", Lamento Jíbaro", "Dueña y señora" y "A la sombra del flamboyán", “Te Equivocaste”, “Soldado”, “La Cuna Blanca” han sido algunos de los muchos éxitos musicales que han coronado la labor de Raphy Leavitt y su orquesta La Selecta.

Esta agrupación, que ha contado con las voces de figuras como Sammy Marrero, Tony Vega, Carlitos Ramírez, Osvaldo Díaz, se ha mantenido firme en su propósito de no recurrir a la vulgaridad o a temas de doble sentido para ganar popularidad.